jueves, 19 de mayo de 2011
Texto provisional para una exposicion de fotografia
lunes, 2 de mayo de 2011
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jueves, 14 de abril de 2011
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martes, 5 de abril de 2011
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viernes, 25 de marzo de 2011
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Cuando Vidali llegó a México, Tina todavía salía con otro miembro del Comité Central, el muralista Xavier Guerrero, del que se había enamorado tras su breve relación con Rivera. En diciembre Vidali se había deshecho de Guerrero convenciendo al Comité Central de que lo enviara a Moscú a entrenarse durante tres años en
En julio de 1928 Vidali salió hacia Moscú acompañado de Rafael Carrillo, el secretario general del partido mexicano, para asistir al VI Congreso del Comintern. A su paso por Nueva York, Carrillo fue a visitar a Bertram Wolfe y le enseño unas fotografías tomadas por Tina Modotti del último panel de Rivera en
También en septiembre Rafael Carrillo y Vittorio Vidali volvieron de Moscú con órdenes de poner en práctica la reorientación del Partido Comunista Mexicano. Para Vidali, el problema inmediato era Julio Antonio Mella. Éste no sólo era un personaje carismático, joven, atractivo y enérgico, sino que además era una persona poco preocupada por los convencionalismos. Había propuesto organizar una invasión de Cuba para derrocar al gobernante reaccionario general Machado. El Comité Central le ordenó que abandonara sus propósitos, pero en septiembre Mella viajó en secreto a Veracruz para iniciar los preparativos de la invasión. Finalmente hubo que abandonar el plan, pero cuando el Comité Central mexicano se enteró de lo que Mella había hecho, lo amenazó con expulsarlo del partido. Furioso, Mella presentó la dimisión, pero después la retiró. Entonces Vidali lo acusó de “trotskismo”, una acusación grave en un momento en que Stalin se preparaba para expulsar a Trotski de la URSS por “preparar una lucha armada contra el poder soviético”.
Antes de marcharse a Veracruz para cumplir su misión revolucionaria, Mella escribió a Tina y le pidió que se comprometiera con él, y ella decidió que debía aclarar la situación con Xavier Guerrero. Al mantener relaciones con dos miembros del Comité Central al mismo tiempo, Tina había cometido una grave falta y su deber era confesarla. Así que el 15 de septiembre, tres días antes de escribir a Weston para criticar la obra de Rivera, escribió a Guerrero. Tras pedirle disculpas, tenía que confesar su falta a un miembro del Comité Central. Tina eligió como confesor a su protector, Vittorio Vidali, que aconsejó al Comité Central que no sancionara a Tina, y así ella pudo vivir abiertamente con su nuevo amante. Pero desde el punto de vista de Vidali, era imperativo hacer algo con Mella. El cubano dificultaba los planes de Vidali en dos aspectos: desafiando la disciplina estalinista y monopolizando a Tina Modotti. Quien todavía dude de la versión generalmente aceptada de la muerte de Mella, debería tener en cuenta los siguientes puntos.
jueves, 10 de marzo de 2011





























